Si ya consumís hongos en polvo o estás armando tu propio protocolo, encapsular es la forma más práctica y ordenada de hacerlo. No más medidas “a ojo”, no más variaciones de dosis. Con una encapsuladora podés transformar tus polvos en cápsulas exactas, fáciles de usar y simples de incorporar a tu rutina diaria.
Cuando trabajás con polvos, la cantidad puede variar según densidad, humedad y forma de medir. Encapsular te permite:
Si estás siguiendo un protocolo para concentración, energía o defensas, la constancia es clave. Y la constancia empieza por una buena organización.
La mejor manera de sostener un tratamiento es midiendo correctamente lo que usás. Con nuestras encapsuladoras podés preparar múltiples cápsulas en minutos, asegurando uniformidad en cada toma.
Acá nada es “talle único”. Cada persona tiene un peso, un objetivo y una necesidad diferente.
Capacidad aproximada por cápsula:
Estos valores son referenciales. La cantidad final dependerá del tipo de hongo y su densidad.
Si estás comenzando y querés una dosis moderada, el tamaño “0” suele ser el más versátil. Si necesitás dosis más altas en menos cápsulas, el tamaño “00” puede resultarte más práctico.
En el video que acompaña esta página te mostramos paso a paso cómo encapsular correctamente y qué tener en cuenta para lograr una carga homogénea.
Importante: Encapsular no reemplaza asesoramiento profesional. Siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud antes de iniciar cualquier protocolo.