¿Qué dice realmente la ciencia?

La Melena de León (Hericium erinaceus) es uno de los hongos que más interés despertó en los últimos años por su relación con el sistema nervioso. Y no solamente por estudios realizados en laboratorio: también existen investigaciones en humanos que encontraron mejoras en determinadas funciones cognitivas después de varias semanas de consumo.

Pero ¿qué tiene este hongo que pueda explicar estos resultados?

El punto de partida está en el NGF

Una de las claves para entender la relación entre Melena de León y función cognitiva es el NGF, o factor de crecimiento nervioso.

El NGF es una neurotrofina: una proteína que participa en el crecimiento, mantenimiento y supervivencia de determinadas neuronas. También interviene en procesos relacionados con la plasticidad neuronal, es decir, la capacidad del sistema nervioso para adaptarse y establecer nuevas conexiones.

Y acá aparece Hericium erinaceus.

El hongo contiene distintos compuestos bioactivos, entre ellos erinacinas y hericenonas, que fueron estudiados por su capacidad de influir sobre vías relacionadas con el NGF y otros mecanismos neuronales.

Las erinacinas se encuentran principalmente asociadas al micelio, mientras que las hericenonas están presentes principalmente en el cuerpo fructífero. Ambas familias de compuestos son parte importante de la investigación científica alrededor de la Melena de León.

¿Y qué pasa con la memoria?

La memoria no es un mecanismo único. Para recordar algo necesitamos atención, aprendizaje, formación de nuevas conexiones neuronales y capacidad para recuperar información.

Por eso, cuando los investigadores estudian la Melena de León, no miran solamente si una persona “recuerda más”. También evalúan distintas funciones cognitivas.

Uno de los estudios clínicos más conocidos se realizó en adultos de entre 50 y 80 años con deterioro cognitivo leve. Durante 16 semanas, quienes recibieron Hericium erinaceus mostraron una mejora significativa en una escala de evaluación cognitiva frente al grupo placebo. Los resultados fueron especialmente visibles después de varias semanas de consumo.

Otro estudio realizado posteriormente encontró mejoras en el rendimiento cognitivo de personas que consumieron un suplemento elaborado a partir del cuerpo fructífero de Melena de León durante 12 semanas.

Y las investigaciones más recientes siguen encontrando señales interesantes en áreas como atención, memoria de trabajo y rendimiento cognitivo.

Lo interesante no es solamente el resultado, sino el mecanismo

Acá es donde la Melena de León se diferencia de muchos suplementos que simplemente se presentan como “buenos para la memoria”.

En Hericium erinaceus existe una hipótesis biológica concreta: sus compuestos pueden interactuar con procesos relacionados con el crecimiento, mantenimiento y plasticidad de las neuronas.

En modelos experimentales, las erinacinas fueron relacionadas con la producción de NGF, neurogénesis —la formación de nuevas neuronas—, supervivencia neuronal y mecanismos de protección frente al estrés celular.

Esto permite entender por qué la investigación no se concentra únicamente en la memoria. También se estudian posibles efectos sobre aprendizaje, atención, plasticidad neuronal y envejecimiento cerebral.

Entonces, ¿la Melena de León es buena para la memoria?

Los estudios disponibles indican que sí existe una relación prometedora entre el consumo de Melena de León y determinadas funciones cognitivas, y que esta relación tiene mecanismos biológicos que pueden ayudar a explicarla.

No estamos hablando solamente de una tendencia alrededor de un hongo exótico. Hay compuestos identificados, mecanismos estudiados, investigaciones preclínicas y ensayos clínicos en humanos que explican por qué Hericium erinaceus se convirtió en uno de los hongos más investigados en relación con la salud cerebral.

 

Y quizás la pregunta más interesante ya no sea solamente si la Melena de León “mejora la memoria”, sino qué puede hacer un hongo para influir sobre la forma en que nuestras neuronas se mantienen, se adaptan y se conectan.