Durante décadas, la ciencia creyó que entendía bastante bien cómo los hongos podían alterar la percepción.

Si una especie producía alucinaciones, generalmente la explicación estaba en alguno de dos compuestos conocidos: la psilocibina, presente en los llamados "hongos mágicos", o el muscimol, característico de especies como Amanita muscaria.

Pero un hongo muy popular en el sudoeste de China acaba de volver a demostrar que el Reino Fungi todavía guarda muchos secretos.

Se llama Lanmaoa asiatica y, aunque es considerado un excelente hongo comestible, cuando se consume crudo o insuficientemente cocido puede provocar una experiencia extraordinariamente particular: cientos de personas describen haber visto pequeñas figuras humanas de apenas unos centímetros de altura caminando, corriendo, trepando muebles o escondiéndose debajo de las puertas. Los neurólogos conocen este fenómeno como alucinaciones lilliputienses.

Lo más extraño no son las alucinaciones

Que un hongo produzca alteraciones perceptivas no sería una novedad.

Lo verdaderamente llamativo es que los investigadores analizaron su genoma buscando las rutas metabólicas responsables de fabricar psilocibina e iboténico/muscimol... y no encontraron ninguna.

En otras palabras, Lanmaoa asiatica parece no fabricar ninguno de los compuestos psicoactivos conocidos hasta ahora en los hongos.

Eso significa que la molécula responsable de estas alucinaciones podría ser completamente nueva para la ciencia.

¿Cómo puede ocurrir algo así?

Los hongos producen miles de moléculas llamadas metabolitos secundarios.

Muchas de ellas aparecieron durante millones de años de evolución como herramientas para defenderse de insectos, competir con otros microorganismos o comunicarse con el ambiente.

La mayoría nunca fue estudiada.

Cada vez que los investigadores secuencian el ADN de una nueva especie descubren genes capaces de fabricar compuestos cuya función todavía desconocemos.

Por eso los micólogos suelen repetir una frase que cada año cobra más sentido: conocemos mucho menos sobre los hongos de lo que imaginamos.

Un misterio que todavía no tiene respuesta

Los casos de intoxicación se registran principalmente en la provincia china de Yunnan, donde este hongo se vende habitualmente en mercados locales durante la temporada de lluvias.

Los síntomas pueden durar entre uno y tres días e incluyen mareos, desorientación y las llamativas alucinaciones de pequeñas personas, descritas de manera sorprendentemente similar por pacientes de distintas edades y culturas.

El investigador Colin Domnauer, de la Universidad de Utah, lidera uno de los equipos que intenta identificar cuál es la molécula responsable. Hasta el momento, la respuesta sigue siendo un misterio.

Una buena noticia para quienes disfrutan de los hongos comestibles

Aunque el fenómeno resulte fascinante, no es una invitación a experimentar.

Los especialistas remarcan que Lanmaoa asiatica debe cocinarse durante al menos 15 minutos, ya que el compuesto responsable parece inactivarse con el calor. En las regiones donde se consume habitualmente, esta recomendación forma parte del conocimiento culinario local desde hace años.

El Reino Fungi sigue sorprendiendo

En Fungishop solemos hablar de los hongos por sus compuestos bioactivos, sus aplicaciones en salud o su enorme potencial biotecnológico.

Pero noticias como esta recuerdan algo todavía más importante.

Cada nueva especie estudiada amplía nuestro conocimiento sobre un reino biológico que permanece, en gran parte, inexplorado.

Hace pocos años descubrimos hongos capaces de degradar plásticos.

Otros producen antibióticos, enzimas industriales o moléculas con aplicaciones médicas.

Ahora aparece una especie que desafía todo lo que creíamos saber sobre las sustancias psicoactivas naturales.

Quizás la mayor enseñanza sea esa.

 

Los hongos no dejan de sorprendernos porque todavía conocemos apenas una pequeña parte de todo lo que son capaces de hacer.